Resumen con spoilers de: En la ciudad de Sylvia (2007) de José Luis Guerín
| Duración: | 90 min. |
| Dirección: | José Luis Guerín |
| Guion: | José Luis Guerín |
| Fotografía: | Natasha Braier |
| Música: | |
| Reparto: | Xavier Lafitte (Él), Pilar López de Ayala (Ella), Tanja Czichi (Tanja), Laurence Cordier, Eric Dietrich, Charlotte Dupont |
En la película «En la ciudad de Sylvia» de José Luis Guerín, la historia gira en torno a un joven que llega a una ciudad europea con la intención de reencontrar a Sylvia, una mujer con quien tuvo un encuentro casual seis años atrás. Desde el principio, la película se centra en su persecución por las calles, cafés y rincones urbanos, en busca de esa figura que representa un deseo pasado y una conexión perdida. La narrativa no sigue una estructura convencional, sino que se desarrolla en varias noches, en las que el protagonista se sumerge en la vida cotidiana de la ciudad, observando detalles y personajes que parecen reflejar su propia búsqueda de sentido y pertenencia.
A lo largo del relato, se revela que su persecución no solo es por Sylvia, sino también por un ideal de amor y por una identidad que ha quedado en suspenso desde aquel encuentro inicial. La ciudad, con su atmósfera contemplativa y su estética cuidada, funciona como un escenario donde se mezclan la memoria, la ilusión y la percepción subjetiva del protagonista, creando un retrato poético de la experiencia urbana y emocional. La película invita a reflexionar sobre cómo el deseo puede convertirse en una búsqueda interminable, en la que la línea entre realidad y fantasía se difumina constantemente.
La búsqueda en las calles y cafés
Desde el comienzo, el joven protagonista recorre las calles con una determinación silenciosa, observando cada rincón y cada rostro en su afán por encontrar a Sylvia. En su recorrido, pasa por cafés, parques y esquinas, donde la ciudad parece susurrarle recuerdos y sensaciones del pasado, aunque sin una certeza clara de su destino. La película muestra cómo la percepción del protagonista se ve influida por su memoria, que a veces distorsiona los hechos y lo lleva a confundir la realidad con las imágenes que ha construido en su mente.
Las Inocentes : Resistencia y fe en tiempos de guerraMientras tanto, en su camino, el joven interactúa con diversos personajes que representan diferentes aspectos de la vida urbana, desde un camarero que le sirve un café hasta un anciano que le cuenta historias. Sin embargo, ninguna de estas interacciones aporta respuestas concretas sobre Sylvia, sino que más bien refuerzan la sensación de que su búsqueda es también una exploración interna. La ciudad, con su ritmo pausado y sus detalles cotidianos, funciona como un espejo de su estado emocional, donde cada escena parece estar cargada de significado y nostalgia.
La percepción y la ilusión del deseo
A medida que pasan las noches, el protagonista empieza a cuestionar si realmente vio a Sylvia o si solo se trata de una ilusión creada por su deseo y su memoria selectiva. En varias ocasiones, cree reconocerla en diferentes lugares, pero esas apariciones resultan ser solo coincidencias o personas similares, lo que aumenta su confusión y su sensación de estar atrapado en una búsqueda sin fin. La película enfatiza cómo la percepción puede ser engañosa, y cómo el deseo puede distorsionar la realidad, haciendo que la búsqueda se vuelva más una cuestión de esperanza que de hechos concretos.
Por otro lado, la ciudad misma parece ser un personaje que participa en esa ambigüedad, con sus calles que parecen cambiar de forma y sus personajes que parecen ser parte de un sueño. La película utiliza escenas largas y contemplativas para mostrar cómo el protagonista se sumerge en un mundo de recuerdos y fantasías, en el que la línea entre lo real y lo imaginado se vuelve cada vez más difusa. La persecución se convierte en una metáfora de la lucha interna por mantener vivo un deseo que puede ser solo una construcción mental.
La traición y los conflictos internos
A lo largo de la historia, el protagonista enfrenta también un conflicto interno que lo lleva a cuestionar sus propias motivaciones. En un momento, se encuentra con una mujer que se parece mucho a Sylvia, y por un instante, siente que ha logrado su objetivo, solo para descubrir que no es ella. Esto genera una sensación de traición por parte de sus propias expectativas y deseos, y lo hace reflexionar sobre la naturaleza efímera de las conexiones humanas y la imposibilidad de aferrarse a ellas. La película muestra cómo la búsqueda de Sylvia se convierte en una lucha contra la incertidumbre y la fragilidad del recuerdo.
Mientras tanto, en la ciudad, otros personajes también enfrentan sus propios conflictos, pero ninguno logra ofrecer una respuesta definitiva al protagonista. La película no presenta un conflicto externo claro, sino que se centra en la lucha interna del joven, que se debate entre la esperanza y la resignación. La tensión crece a medida que el tiempo pasa, y el protagonista se da cuenta de que quizás nunca encontrará a Sylvia, sino que su persecución siempre será una búsqueda de sentido en un entorno que parece estar en constante cambio.
La revelación y el silencio final
Después de varias noches de búsqueda, el protagonista llega a un punto en el que acepta que quizás Sylvia nunca existió más allá de su propia memoria y deseo. En una escena clave, se encuentra en un parque donde se sienta en silencio, observando a las personas que pasan, sin buscar activamente a Sylvia, sino simplemente dejando que la ciudad y sus recuerdos se mezclen en su mente. En ese momento, se percibe un cambio en su actitud, como si hubiera entendido que la búsqueda no era tanto por Sylvia, sino por un sentido de completitud que solo podía encontrar en su interior.
En la escena final, el joven se levanta y camina por la ciudad, dejando atrás su obsesión, mientras la cámara lo sigue en un plano largo y contemplativo. La película termina con una sensación de silencio y aceptación, en la que el protagonista parece haber comprendido que la ciudad y sus propios recuerdos son parte de su identidad, y que la búsqueda de Sylvia fue, en realidad, una búsqueda de sí mismo. La historia concluye sin una resolución clara, dejando al espectador con la sensación de que la percepción y el deseo son procesos eternos, y que la ciudad siempre será un escenario donde se mezclan la memoria, la ilusión y la realidad.











