Resumen con spoilers de: Una familia tronada (1986) de Dick Maas (Flodder)
| Duración: | 111 min. |
| Dirección: | Dick Maas |
| Guion: | Dick Maas |
| Fotografía: | Marc Felperlaan |
| Música: | Dick Mass |
| Reparto: | Nelly Frijda (Señora Flodder), Huub Stapel (Johnnie Flodder), René van ‘t Hof (Kees Flodder hijo), Tatjana Simi? (Kees Flodder hija), Lou Landré (Jacques van Kooten), Apollonia van Ravenstein (Yolanda Kruisman), Horace Cohen (Henkie Flodder), Nani Lehnhausen (Toet Flodder), Jan Willem Hees (Abuelo), Herbert Flack (Coronel Wim Kruisman), Bert André (Ed Neuteboom) Lettie Oosthoek (Tilly Neuteboom). |
«Una familia tronada» es una comedia holandesa que combina humor absurdo con situaciones descontroladas, centrada en la familia Flodder, una agrupación problemática y desordenada que vive en condiciones insalubres en un barrio miserable. La historia comienza cuando el asistente social Sjakie evalúa su situación y, tras un informe favorable, el ayuntamiento decide trasladarlos a un barrio residencial exclusivo para que puedan integrarse en la sociedad. La familia, compuesta por una madre alcohólica, sus cinco hijos de diferentes padres, un abuelo obsesionado con sus trenecitos y un perro descuidado, se enfrenta a un entorno completamente diferente al que están acostumbrados, lo que genera un choque cultural inmediato.
Desde el primer momento, los Flodder desentonan en su nuevo vecindario, causando caos con su comportamiento desinhibido, su forma de vestir y sus costumbres. Los vecinos, acostumbrados a un estilo de vida elegante y ordenado, sienten rechazo y curiosidad por esta familia desaliñada, lo que provoca una serie de incidentes cómicos y caóticos que marcarán toda la trama. La tensión crece a medida que los residentes intentan expulsar a los Flodder, mientras la familia continúa con sus actividades descontroladas, sin importarles las normas sociales que los rodean.
La llegada a la nueva comunidad y los primeros conflictos
Tras su llegada, los problemas no tardan en aparecer. La familia, con su actitud rebelde, empieza a causar molestias en el vecindario, desde destilar licor clandestinamente en la casa hasta robar objetos y meterse en peleas con los vecinos. La vecina, una mujer orgullosa y respetable, se muestra especialmente hostil, intentando que la policía intervenga y expulsarlos. Mientras tanto, el coronel Kruisman, un vecino con autoridad y carácter autoritario, se convierte en uno de los principales antagonistas, ya que busca la manera de deshacerse de ellos a toda costa.
En medio de estos conflictos, la familia continúa con sus actividades escandalosas, incluyendo sabotajes y peleas públicas. La situación se intensifica cuando Kruisman, en un intento desesperado por expulsar a los Flodder, conduce un tanque y destruye la casa de la familia en un ataque violento. Sin embargo, los Flodder logran escapar, dejando tras de sí un rastro de destrucción y caos, y sin entender del todo la hostilidad que enfrentan. La tensión aumenta cuando descubren que en los vagones del tren del abuelo hay una gran cantidad de dinero acumulado, lo que podría cambiar su suerte si logran aprovechar esa riqueza.
La lucha por la supervivencia y las traiciones internas
Mientras tanto, la familia continúa con sus actividades ilícitas, destilando licor y robando en el vecindario, sin preocuparse por las consecuencias. La situación se vuelve aún más complicada cuando los vecinos, cansados de sus escándalos, organizan una reunión para decidir qué hacer con los Flodder. En ese encuentro, se revela que el abuelo, en secreto, ha estado acumulando dinero en los vagones del tren, lo que genera una tensión adicional, ya que algunos vecinos quieren apoderarse de esa riqueza. La familia, por su parte, no sospecha que en realidad hay traiciones internas, ya que algunos de los hijos están dispuestos a venderlos para obtener beneficios económicos.
En medio de la disputa, la familia organiza una fiesta para intentar reconciliarse con los vecinos y demostrar que pueden integrarse, pero la celebración termina en caos total. Kruisman, en estado de ebriedad, llega en un tanque y dispara contra la casa, destruyéndola por completo. La destrucción de su hogar obliga a la familia a buscar un nuevo lugar donde vivir, dejando atrás sus escándalos y enfrentando la realidad de que su estilo de vida no encaja en esa comunidad. La tensión alcanza su punto máximo cuando los periodistas documentan la escena, y la familia, sin recursos, se prepara para mudarse nuevamente, esta vez al sur de Francia, en busca de una vida más tranquila.
La huida y el nuevo comienzo en el sur de Francia
Tras la destrucción de su casa, los miembros de la familia se ven obligados a abandonar su barrio y comenzar de nuevo en un lugar desconocido. La familia Flodder, con su carácter indomable, se instala en el sur de Francia, donde disfrutan de una vida aparentemente más relajada y libre de las tensiones del pasado. Mientras tanto, Sjakie, el asistente social, que quedó herido en el enfrentamiento, recibe una postal en el hospital en la que se ve a la familia disfrutando de su nueva vida, riendo y sin preocuparse por las reglas sociales que tanto intentaron imponerles.
Por otro lado, Kruisman, quien quedó herido en el enfrentamiento, termina en un hospital, frustrado y con la sensación de que nunca podrá controlar a la familia Flodder. La historia termina con una escena en la que los periodistas documentan la mudanza, y la familia, en su estilo caótico, continúa con sus actividades, dejando atrás la comunidad y dejando en Sjakie una sensación de impotencia por no haber logrado integrarlos en la sociedad de manera convencional. La película cierra con una nota de humor y caos, mostrando que, para los Flodder, la vida siempre será una aventura sin reglas ni límites claros.











