Resumen con spoilers de: Empieza el espectáculo (1979) de Bob Fosse (All That Jazz)
| Duración: | 123 min. |
| Dirección: | Bob Fosse |
| Guion: | Robert Alan Aurthur, Bob Fosse |
| Fotografía: | Giuseppe Rotunno |
| Música: | Ralph Burns |
| Reparto: | Roy Scheider (Joe Gideon), Jessica Lange (Angelique), Ann Reinking (Katie Jagger), Leland Palmer (Audrey Paris), Cliff Gorman (Davis Newman), Ben Vereen (O’Connor Flood), Erzsébet Földi (Michelle Gideon), Michael Tolan (Dr. Ballinger), Max Wright (Joshua Penn), William LeMassena (Jonesy Hecht), Chris Chase (Leslie Perry), Deborah Geffner (Victoria Porter), John Lithgow (Lucas Sergeant). |
Empieza el espectáculo es una película que se adentra en la vida de un director y coreógrafo de teatro y cine, Joe Gideon, interpretado magistralmente por Roy Scheider. La historia presenta una visión semi-autobiográfica y muy personal del mundo del espectáculo, donde Gideon lucha por mantener su ambiciosa carrera en Broadway y Hollywood, mientras enfrenta una serie de problemas personales que amenazan con desmoronar su vida. La película combina escenas de musicales con momentos de introspección, creando un retrato complejo y visceral de un artista en plena autodestrucción.
Desde el inicio, se revela que Joe Gideon está atrapado en un ciclo de adicciones y relaciones tóxicas, que lo llevan a un estado de agotamiento físico y emocional. La narrativa se centra en su trabajo en varias producciones, en su montaje de una película sobre la muerte y en sus conflictos con su familia, especialmente con su ex esposa Audrey y su hija Michelle. La historia se desarrolla en un ambiente de tensión constante, donde Gideon intenta equilibrar su pasión por el arte con su autodestrucción, mientras enfrenta una crisis de salud que cambiará su destino para siempre.
La lucha interna y los conflictos familiares
A medida que la película avanza, se muestra cómo Joe Gideon se sumerge en un mundo de excesos, consumido por el alcohol, las drogas y las infidelidades, lo que genera un clima de tensión con su ex esposa Audrey, quien está cansada de su comportamiento autodestructivo y de la forma en que descuida a su hija Michelle. La relación con su hija es distante, y Gideon parece incapaz de conectar emocionalmente con ella, centrado en su trabajo y en su propia autocompasión. La tensión familiar se intensifica cuando Audrey le exige que asuma su responsabilidad y cambie, pero él se niega a aceptar sus errores, sumido en su obsesión por el éxito.
Mientras tanto, Gideon continúa con sus ensayos y producciones, pero su salud empieza a deteriorarse rápidamente. Después de sufrir un ataque de angina, se enfrenta a la realidad de que su vida puede terminar en cualquier momento. Sin embargo, en lugar de detenerse, Gideon se sumerge aún más en su trabajo, obsesionado con montar una película que refleje su miedo a la muerte y su deseo de dejar un legado artístico. La película muestra cómo su autoengaño y su ego lo llevan a ignorar las señales de advertencia, mientras su cuerpo y mente se desgastan.
La creación de la película sobre la muerte y las alucinaciones
A medida que Gideon trabaja en la montaje de su película sobre la muerte, sus visiones y recuerdos comienzan a mezclarse con la realidad. La película dentro de la película se convierte en un espejo de su propia existencia, donde enfrenta sus miedos y arrepentimientos. En estas escenas, Gideon experimenta alucinaciones que representan su culpa por las decisiones tomadas y su temor a la mortalidad. La tensión aumenta cuando se revela que su salud se ha agravado, y que su vida pende de un hilo, pero él continúa con su obsesión por completar su obra maestra.
Mientras tanto, su relación con su ex esposa se vuelve más tensa, ya que ella le exige que deje de lado su egocentrismo y priorice a su familia. En un momento crucial, Gideon tiene una conversación con su hija Michelle, en la que ella le expresa su dolor por su ausencia y su deseo de que sea un padre más presente. Sin embargo, él se muestra incapaz de cambiar, atrapado en su autoengaño y en su deseo de ser reconocido como un gran artista. La película refleja cómo su autoestima y su ego lo llevan a una autodestrucción que parece inevitable.
La muerte simbólica y el espectáculo final
En los momentos finales, Gideon experimenta una serie de visiones y recuerdos que lo confrontan con su propia mortalidad. La película muestra cómo, en sus últimos días, Gideon acepta que su vida ha sido marcada por el exceso y la autodestrucción, pero también por su pasión por el arte. La escena culminante es un espectáculo en el que Gideon, en un estado de semi-inconsciencia, se presenta en un escenario que simboliza su despedida del mundo. La puesta en escena es un espectáculo de jazz, coreografías y monólogos que representan su muerte y su aceptación final del destino inevitable.
En ese momento, Gideon muere en medio del escenario, rodeado de imágenes que reflejan su vida y su arte. La película termina con una escena en la que su cuerpo yace en el suelo, mientras el espectáculo continúa en un acto simbólico de despedida. La muerte de Gideon se presenta como una liberación, pero también como un recordatorio de los costos del éxito y la autodestrucción. La historia cierra con la idea de que, aunque su vida terminó, su arte y su legado permanecen en la memoria de quienes lo conocieron y admiraron.
Empieza el espectáculo termina mostrando cómo Joe Gideon, en sus últimos momentos, encuentra una especie de paz al aceptar su destino y su mortalidad, dejando atrás un mundo de excesos y ambiciones, y enfrentando la realidad de que el arte puede ser tanto una forma de vida como una forma de muerte.











