Resumen con spoilers de: Perdiendo el norte (2014) de Nacho G. Velilla
| Duración: | 102 min. |
| Dirección: | Nacho García Velilla |
| Guion: | Oriol Capel, David S. Olivas, Nacho G. Velilla y Antonio Sánchez |
| Fotografía: | Isaac Vila |
| Música: | Juanjo Javierre |
| Reparto: | Yon González (Hugo), Blanca Suárez (Carla), Julián López (Braulio), José Sacristán (Andrés), Miki Esparbé (Rafa), Úrsula Corberó (Nadia), Malena Alterio (Marisol), Javier Cámara (Próspero), Carmen Machi (Beni), Younes Bachir (Hakan). |
Perdiendo el norte es una película que retrata con humor y dramatismo la difícil realidad de la emigración española en tiempos de crisis, centrándose en las vidas de Hugo y Braulio. Desde el inicio, la historia presenta a estos dos jóvenes altamente cualificados que, tras completar sus estudios y másters en España, creen que su talento y esfuerzo les abrirán las puertas a un futuro prometedor en el extranjero, específicamente en Berlín, donde esperan encontrar mejores oportunidades. Sin embargo, pronto descubren que la realidad laboral y social en Alemania no es tan idílica como imaginaron, y que la emigración trae consigo una serie de obstáculos y desilusiones que pondrán a prueba sus sueños y su carácter.
A medida que avanza la trama, la película muestra cómo ambos personajes enfrentan diferentes formas de explotación laboral y prejuicios, mientras intentan adaptarse a un entorno hostil y desconocido. La historia también introduce a personajes secundarios que reflejan distintas facetas de la emigración, como Rafa, un camarero con problemas de drogas, o Carla, una joven arquitecta que busca su lugar en la ciudad. La película combina momentos de humor con escenas dramáticas, creando un relato que revela las dificultades de los inmigrantes, tanto cualificados como no, en un país extranjero, y cómo sus expectativas se ven frustradas por la dureza de la realidad.
El inicio de la aventura y las primeras decepciones
Hugo y Braulio llegan a Berlín con la ilusión de triunfar en sus carreras, creyendo que su formación académica será suficiente para destacar en un mercado laboral competitivo. Hugo, que consigue un trabajo en una empresa alemana, inicialmente se siente orgulloso y confiado, pero pronto se da cuenta de que ocupa un puesto de baja cualificación, realizando tareas que no corresponden a su nivel de estudios, lo que genera en él una profunda desilusión. Mientras tanto, Braulio intenta conseguir una beca de investigación, pero se enfrenta a la explotación por parte de sus superiores, quienes le ofrecen condiciones precarias y le exigen más de lo que puede dar sin una compensación justa.
Por otro lado, la película introduce a Rafa, un camarero español que trabaja en un bar en Berlín y que lucha contra sus problemas de adicción a las drogas, reflejando la parte más oscura de la emigración. La convivencia con Rafa y otros personajes revela la precariedad y la desesperanza que sienten muchos inmigrantes, incluso aquellos con formación. En medio de estas dificultades, Hugo y Braulio comienzan a entender que la esperanza de un futuro mejor en el extranjero puede convertirse en una lucha constante por sobrevivir y mantener la dignidad, mientras la nostalgia por España y sus raíces se hace cada vez más presente en sus vidas.
La traición y los conflictos internos
A medida que pasan los meses, los sueños de Hugo y Braulio se ven cada vez más fracturados por la realidad. Hugo, que inicialmente confiaba en que su talento sería valorado, descubre que en la empresa en la que trabaja solo realiza tareas rutinarias y que su trabajo no tiene reconocimiento alguno, lo que le genera un profundo sentimiento de frustración y pérdida de identidad. Braulio, por su parte, se enfrenta a la traición de un superior que le promete una beca que nunca llega, y que en realidad solo busca aprovecharse de su situación para obtener beneficios personales, lo que provoca en él una sensación de engaño y desamparo.
Mientras tanto, en el entorno social, surgen conflictos entre los personajes, como la tensión entre Carla, una joven española que trabaja en un estudio de arquitectura, y otros colegas alemanes que la menosprecian por su origen. También aparece Marisol, una mujer embarazada que trabaja en un kebab y que lidia con la dureza de su situación, enfrentándose a la discriminación y a la incertidumbre de su futuro. La película muestra cómo estos personajes, cada uno con sus propios problemas, se ven atrapados en un ciclo de desesperanza y lucha por mantener sus sueños vivos, a pesar de las traiciones y las dificultades que enfrentan en un país extranjero.
La crisis personal y la búsqueda de identidad
Con el paso del tiempo, Hugo y Braulio experimentan una profunda crisis emocional que los lleva a cuestionarse si la emigración realmente les ha traído lo que buscaban. Hugo, que en un principio pensaba que su talento sería reconocido, se da cuenta de que en realidad trabaja en un puesto de baja cualificación, lo que le genera una sensación de pérdida de propósito y orgullo. Braulio, por su parte, se enfrenta a la realidad de que su sueño de hacer una carrera investigadora en Berlín puede no cumplirse, y que la explotación laboral y la falta de oportunidades le están robando su juventud y su esperanza.
En medio de estas dificultades, ambos personajes comienzan a entender que su verdadera lucha no solo es por un trabajo o un país, sino por su identidad y su futuro personal. Hugo, en un momento de desesperación, decide regresar a España, donde se encuentra con que su familia y amigos también han sufrido por la crisis, y que la nostalgia por su tierra es más fuerte que nunca. Braulio, por otro lado, opta por quedarse en Berlín, pero con una visión más realista y madura, aceptando que debe luchar por sus derechos y por su dignidad en un entorno hostil. La película muestra cómo, a pesar de las decepciones, ambos personajes encuentran en sus raíces una forma de seguir adelante.
La vuelta a casa y la aceptación de la realidad
Al final, Hugo decide abandonar Berlín y regresar a España, donde se reencuentra con su familia y amigos, quienes también han sufrido por la crisis económica. La película muestra cómo su regreso no es solo un acto de derrota, sino también de aceptación y de reconocimiento de que su verdadera identidad está en su tierra y en sus raíces. Mientras tanto, Braulio, que ha aprendido a valorar su dignidad y a luchar por sus derechos, decide quedarse en Berlín y seguir intentando abrirse camino, aunque con una visión más realista y menos ilusionada. La historia termina mostrando que, aunque la emigración puede ser una oportunidad, también puede convertirse en una fuente de sufrimiento y desilusión, y que la verdadera lucha está en aceptar quiénes somos y de dónde venimos.
En definitiva, la película revela que, a pesar de los esfuerzos por triunfar en un país extranjero, la verdadera victoria radica en mantener la memoria y las raíces vivas, y en entender que el éxito no siempre se mide en logros materiales, sino en la capacidad de aceptar la realidad y seguir luchando por un futuro digno. La historia concluye con una nota de esperanza, mostrando que, aunque los sueños puedan romperse, la identidad y la dignidad permanecen intactas, y que regresar a casa puede ser también un acto de valentía y de amor propio.











