Resumen con spoilers de: Lo que arde (2019) de Oliver Laxe (O que arde)
| Duración: | 89 min. |
| Dirección: | Oliver Laxe |
| Guion: | Santiago Fillol, Oliver Laxe |
| Fotografía: | Mauro Herce |
| Música: | Xavier Font |
| Reparto: | Amador Arias (Amador Coro), Benedicta Sánchez (Benedicta), Inazio Abrao (Inazio), Elena Mar Fernández (Elena). |
Lo que arde es una película que retrata la vida en un pequeño pueblo de Galicia, donde la naturaleza y las tradiciones se entrelazan con las dificultades cotidianas de sus habitantes. La historia gira en torno a Amador Coro, un hombre que ha cumplido dos tercios de su condena por ser pirómano y que regresa a su hogar, enfrentándose a un entorno que todavía guarda heridas y secretos del pasado. La película combina imágenes poéticas con una narrativa contemplativa, mostrando tanto la belleza del paisaje como la vulnerabilidad de la comunidad rural.
Desde el inicio, se percibe que la relación entre Amador y su madre Benedicta es compleja, marcada por una mezcla de cariño, desconfianza y resignación. Mientras él intenta reintegrarse en su entorno, dedicándose a tareas sencillas como cuidar vacas y realizar trabajos en el campo, la amenaza de un incendio forestal se cierne sobre la zona, poniendo en jaque la estabilidad del pueblo y sus habitantes. La tensión crece a medida que el fuego se acerca, poniendo en evidencia la fragilidad del ecosistema y la lucha constante por preservar la vida y las raíces.
La llegada de Amador y su pasado oscuro
Al regresar a su pueblo natal, Amador intenta dejar atrás su pasado de pirómano, pero la sombra de sus errores todavía pesa en su conciencia y en la percepción de los demás. La comunidad, aunque en su mayoría lo acoge con cierta indiferencia, también muestra signos de rechazo y desconfianza, especialmente cuando algunos vecinos recuerdan sus acciones pasadas que causaron daños irreparables en el bosque y en las viviendas cercanas. La relación con su madre Benedicta, que vive en un entorno rodeado de naturaleza y recuerdos, refleja esa ambivalencia, ya que ella parece aceptar su presencia, pero también guarda rencores y temores por lo que él representa.
Mientras tanto, Amador se dedica a tareas rurales, cuidando vacas y ayudando en las labores del campo, intentando encontrar un sentido de paz en la rutina diaria. Sin embargo, la tensión aumenta cuando los rumores sobre un posible incendio comienzan a circular, y la comunidad se prepara para enfrentarse a la amenaza. La película muestra cómo la culpa y la redención se entrelazan en la vida de Amador, quien busca en su trabajo y en la naturaleza una forma de expiar sus errores pasados, en un escenario que refleja la belleza y la vulnerabilidad del entorno natural gallego.
El inicio del incendio y la lucha por salvar el pueblo
Un día, sin previo aviso, las llamas comienzan a extenderse rápidamente por el bosque, alimentadas por el viento y la sequía, y pronto el fuego se convierte en una amenaza inminente para las viviendas, los animales y la comunidad en general. Los bomberos llegan para intentar controlar las llamas, pero enfrentan dificultades como la escasez de agua y la velocidad con la que el incendio avanza, lo que genera una sensación de impotencia entre los residentes. La película muestra escenas de lucha intensa contra las llamas, donde los vecinos se unen en un esfuerzo colectivo para salvar lo que aún puede salvarse.
A medida que el incendio se intensifica, se revela que algunos personajes han traicionado la confianza del pueblo, ya que ciertos vecinos, en un acto de desesperación, han provocado incendios intencionados o han ocultado información crucial que podría haber ayudado a prevenir la catástrofe. La tensión crece cuando Benedicta, la madre de Amador, se enfrenta a la realidad de que su hogar y su bosque están en peligro, y en medio del caos, se produce una tragedia: uno de los bomberos, un joven que había sido amigo de Amador, muere en el intento de apagar las llamas, dejando un vacío en la comunidad y en la historia personal del protagonista.
La devastación y el sacrificio
A medida que el fuego arrasa con todo a su paso, muchas casas y árboles son consumidos por las llamas, dejando un paisaje de destrucción y cenizas. La comunidad, agotada y desesperada, continúa luchando contra las llamas en un esfuerzo por salvar lo que queda, pero la magnitud del desastre parece insuperable. En ese momento, Amador se enfrenta a una decisión crucial: seguir luchando o aceptar la derrota y abandonar el pueblo. La película muestra cómo, en medio de la devastación, algunos personajes encuentran en la destrucción una oportunidad para la redención, mientras otros se ven atrapados en el dolor y la traición.
Finalmente, el incendio logra ser controlado, pero no sin un alto costo. Muchas viviendas y parte del bosque han sido completamente destruidas, y la comunidad queda marcada por la pérdida y el duelo. Amador, que ha estado presente en toda la lucha, se acerca a los restos de su hogar y de su pasado, enfrentándose a sus propios errores y a la posibilidad de empezar de nuevo. La película termina con una escena en la que el paisaje quemado comienza a mostrar signos de recuperación, simbolizando la esperanza y la capacidad de la comunidad para reconstruirse y seguir adelante, pese a las heridas abiertas por el fuego y las traiciones.
La reconstrucción y la aceptación final
Después de la catástrofe, la comunidad se une para comenzar la reconstrucción, con un espíritu renovado y una mayor conciencia de la fragilidad del entorno natural. Amador, por su parte, decide quedarse en el pueblo, aceptando su pasado y comprometiéndose a cuidar del territorio y de las personas que aún permanecen. La relación con su madre Benedicta se fortalece, ya que ambos encuentran en la adversidad una forma de sanar heridas y de aceptar lo inevitable. La película muestra cómo la redención no significa olvidar, sino aprender a convivir con los errores y las pérdidas, y seguir luchando por un futuro mejor.
En las últimas escenas, se observa un paisaje que comienza a florecer nuevamente, con nuevas plantas y árboles que emergen entre las cenizas, simbolizando la esperanza y la capacidad de recuperación. La comunidad, aunque marcada por la tragedia, se muestra unida y dispuesta a afrontar los desafíos que vengan, entendiendo que el fuego también puede ser un elemento de purificación y cambio. La historia concluye con una sensación de aceptación y de que, a pesar de las heridas abiertas, la vida continúa en ese rincón de Galicia, donde la lucha por la supervivencia y la redención nunca termina.











