La mujer perfecta : Reflexión sobre la búsqueda de la felicidad

Resumen con spoilers de: 10. La mujer perfecta (1979) de Blake Edwards (10)

Duración:118 min.
Dirección:Blake Edwards
Guion:Blake Edwards
Fotografía:Frank Stanley
Música:Henry Mancini
Reparto:Dudley Moore (George Webber), Julie Andrews (Samantha Taylor), Bo Derek (Jenny Hanley), Robert Webber (Hugh), Dee Wallace (Mary Lewis), Sam J. Jones (David Hanley), Brian Dennehy (Don), Max Showalter (Reverendo).

La película La mujer perfecta de 1979, dirigida por Blake Edwards, presenta una historia que explora las complejidades de la insatisfacción y la búsqueda de la felicidad en medio de una sociedad que valora la juventud y la perfección. A través de la vida de George Webber, un reconocido compositor de canciones románticas, la trama revela cómo las crisis personales pueden llevar a comportamientos impulsivos y a una profunda reflexión sobre lo que realmente significa encontrar la plenitud. La historia combina elementos de comedia y drama para mostrar la lucha interna de un hombre que intenta redescubrir su propósito en medio de sus inseguridades.

Desde el inicio, la película establece la crisis de George, quien, tras cumplir 42 años, se enfrenta a un vacío emocional y a la sensación de que ha perdido su juventud y vitalidad. La relación con su novia, Samantha, también atraviesa un momento difícil, lo que lo impulsa a buscar en las mujeres jóvenes una especie de salvación. La narrativa se desarrolla en un contexto donde la apariencia y la perfección parecen ser las únicas metas alcanzables para sentirse vivo y feliz, pero pronto se revela que esas aspiraciones son ilusorias.

La obsesión por la juventud y la perfección

Luego de cumplir años, George comienza a obsesionarse con la idea de recuperar la juventud perdida, lo que lo lleva a fijarse en una joven vestida de novia que ve en un semáforo. La imagen de esa mujer se convierte en un símbolo de la perfección que él anhela, y a partir de ese momento, su comportamiento se vuelve cada vez más impulsivo y obsesivo. Sin pensarlo mucho, empieza a seguirla, investigando detalles de su vida, incluyendo su luna de miel y visitando la iglesia donde se casó, en un intento desesperado por entender qué le falta a su propia existencia. La película muestra cómo su deseo de encontrar esa mujer perfecta lo lleva a comportamientos cada vez más irracionales y autodestructivos.

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Mientras tanto, la relación con Sam, su novia, se deteriora progresivamente. George se siente cada vez más alejado de ella, convencido de que la felicidad solo puede lograrse si logra conquistar esa idealización de la mujer perfecta. La tensión crece cuando, en su búsqueda de escape, viaja a México, donde conoce a Jennie, una joven que inicialmente no le presta atención. Sin embargo, con el tiempo, George logra establecer una relación superficial con ella, marcada por inseguridades, alcoholismo y una incapacidad para conectar emocionalmente. La historia revela cómo su obsesión por la perfección lo aleja de las relaciones genuinas y lo sumerge en una ilusión que solo le trae más insatisfacción.

La relación con Jennie y sus conflictos

En México, George se encuentra con Jennie en un momento en que ella está en crisis, y aunque inicialmente no muestra interés, él logra convencerla de tener una relación. Sin embargo, esa relación resulta ser problemática, ya que Jennie también enfrenta inseguridades y problemas de alcoholismo que dificultan una conexión auténtica. La película muestra cómo George, en su afán de encontrar una mujer que represente la perfección, termina involucrándose con alguien que también está rota por dentro. La situación alcanza un punto crítico cuando Jennie, en un acto heroico, salva a un esposo en peligro en el mar, demostrando que en medio de su caos, ella también tiene un lado noble y valiente.

Luego de esa experiencia, Jennie invita a George a hacer el amor al ritmo del Bolero de Ravel, en una escena cargada de simbolismo y pasión. Sin embargo, esa noche termina en una profunda desilusión para él, cuando descubre que Jennie solo lo ve como una aventura pasajera y no como un compañero de vida. La película muestra cómo su búsqueda de la perfección lo ha llevado a relaciones superficiales y vacías, y que su ideal de la mujer perfecta es solo una ilusión que lo aleja de la verdadera felicidad. La historia continúa con George enfrentando la realidad de que sus expectativas no se corresponden con la realidad, y que la perfección no existe en la forma que él la imagina.

La aceptación y el reencuentro con el amor verdadero

Finalmente, después de todas sus experiencias y desilusiones, George comprende que su verdadera felicidad no reside en la perfección externa ni en la juventud eterna, sino en la relación que ha descuidado: la que tiene con Sam. En un acto de sinceridad y madurez, decide buscarla y proponerle matrimonio, reconociendo que ella representa la estabilidad y el amor genuino que siempre había buscado. La escena culminante muestra a ambos haciendo el amor frente a un telescopio, acompañados por la música del Bolero, en una metáfora de cómo han llegado a aceptar sus propias imperfecciones y a valorar lo que realmente importa. La película termina con una nota de esperanza, en la que George acepta que la felicidad está en la aceptación de uno mismo y en las relaciones auténticas.

En ese momento, George y Sam se unen en una escena cargada de simbolismo, donde la búsqueda de la perfección se convierte en una aceptación de la imperfección humana. La historia revela que la verdadera felicidad no está en alcanzar un ideal inalcanzable, sino en aprender a valorar lo que se tiene y en aceptar las propias limitaciones. La película cierra con una reflexión sobre cómo las ilusiones de perfección pueden ser peligrosas, y que la paz interior solo llega cuando uno se enfrenta a la realidad con honestidad y amor propio.

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