La enfermedad del domingo: Drama familiar y secretos revelados

Resumen con spoilers de: La enfermedad del domingo (2017) de Ramón Salazar

Duración:113 min.
Dirección:Ramón Salazar
Guion:Ramón Salazar
Fotografía:Ricardo de Gracia
Música:Nico Casal
Reparto:Bárbara Lennie (Chiara), Susi Sánchez (Anabel), Greta Fernández (Greta), Miguel Ángel Solá (Bernabé), Richard Bohringer (Matthieu), Bruna González (Chiara Niña), David Kammenos (Matthieu Joven).

La enfermedad del domingo es una película que sumerge al espectador en un mundo de secretos familiares y conflictos emocionales profundos. Dirigida por Ramón Salazar en 2017, la historia gira en torno a Chiara, una mujer que, tras más de tres décadas de separación, decide buscar a su madre, Anabel, en un intento de reconectar con su pasado y entender su verdadera identidad. La película combina escenarios de lujo y momentos íntimos, creando un ambiente en el que las emociones reprimidas salen a la superficie, revelando heridas que llevan mucho tiempo sin sanar.

Desde el inicio, la trama establece una tensión palpable, en la que Chiara, que aparenta ser una joven segura y vanidosa, oculta un pasado lleno de dolor y secretos. La relación entre madre e hija se desarrolla en medio de escenas cargadas de conflicto emocional, en las que se entrelazan recuerdos, traiciones y arrepentimientos. La historia avanza lentamente, dejando al espectador en suspenso sobre las verdaderas razones que llevaron a la separación y qué secretos se esconderán en el transcurso de la convivencia.

El reencuentro y las primeras revelaciones

La película comienza con Chiara llegando a la casa de su madre, Anabel, en un entorno que refleja tanto riqueza como aislamiento. Desde el primer momento, se percibe que ambas mujeres llevan cargas emocionales que no han sido resueltas, y la tensión se hace evidente en cada interacción. Chiara, que en realidad tiene unos 42 o 43 años, se presenta como una mujer vanidosa y segura, pero también vulnerable, y en su primer encuentro con su madre, se nota que hay un pasado que aún no ha sido confrontado. La relación se vuelve más tensa cuando Chiara revela que ha llegado para quedarse, lo que genera incomodidad en Anabel, quien parece tener miedo de enfrentarse a los secretos que guarda.

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A medida que pasan los días, se van desvelando detalles del pasado, incluyendo la relación de Anabel con Mathieu, el padre de Chiara, un hombre que aún vive en París. Entonces, se revela que Anabel tuvo una relación con Mathieu antes de abandonar a su hija, y que la separación con él fue definitiva, dejando a Chiara en la ignorancia de su verdadera identidad. La tensión crece cuando Chiara comienza a comportarse de manera autodestructiva, bebiendo excesivamente en una fiesta y mostrando signos de lucha interna, mientras que su madre intenta mantener la compostura, aunque también oculta sus propios secretos.

La confrontación en el bosque y los secretos del pasado

Una escena clave ocurre en un bosque cercano a la casa, donde madre e hija tienen una conversación que revela mucho sobre sus sentimientos reprimidos. Allí, Chiara expresa su frustración y su deseo de entender quién es realmente, mientras que Anabel, con lágrimas en los ojos, confiesa que abandonó a su hija cuando era pequeña por miedo y desesperación. En ese momento, se revela que Anabel tuvo un aborto espontáneo tras su relación con Mathieu, y que la separación con su esposo fue motivada por el dolor y la culpa que sentía por haber perdido a su hijo no nacido. La escena en el bosque simboliza la búsqueda de perdón y aceptación, pero también la ruptura definitiva entre ambas.

Mientras tanto, en la casa, se intensifican los conflictos, y se descubre que Anabel ha estado enferma durante años, con una enfermedad terminal que la ha llevado a la desesperación. La tensión emocional aumenta cuando Chiara, en un acto de rebeldía, bebe en exceso en una fiesta y termina desmayándose, lo que provoca que su madre tenga que cuidarla. La relación entre ambas se vuelve más compleja, ya que en medio de la vulnerabilidad, se enfrentan a la realidad de que el tiempo que les queda es limitado, y que deben resolver sus diferencias antes de que sea demasiado tarde.

La visita al cementerio y la verdad oculta

En un momento crucial, madre e hija visitan el cementerio donde descansan los restos de un niño, que en realidad es el hijo que Anabel perdió tras su aborto espontáneo. La visita simboliza la confrontación con el pasado y la aceptación de la pérdida. Allí, Chiara descubre que su verdadera identidad está marcada por esa pérdida, y que ella misma pudo haber sido esa criatura que nunca llegó a nacer. La revelación la golpea con fuerza, y en ese instante, se da cuenta de que su vida ha estado marcada por el silencio y la mentira, y que su búsqueda de respuestas la ha llevado a enfrentarse con su propia muerte emocional.

Por otro lado, se revela que Mathieu, el padre de Chiara, también ha estado presente en la historia, pero que nunca supo la verdad completa. Cuando finalmente se entera de la existencia de su hija, siente un profundo arrepentimiento y tristeza, pero también una sensación de impotencia, ya que su relación con Anabel terminó hace años y no puede volver a recuperar el tiempo perdido. La película muestra cómo los secretos familiares han destruido vidas, pero también cómo la aceptación puede abrir caminos hacia la reconciliación y la paz interior.

La decisión final y el acto simbólico

En los momentos culminantes, Chiara y Anabel enfrentan su destino en un acto dramático y simbólico que refleja su aceptación de la realidad. En un momento de desesperación, ambas mujeres se sumergen juntas en el agua de un río cercano, en una escena cargada de emoción y simbolismo. La inmersión en el agua representa la unión definitiva y la aceptación de su destino, dejando atrás el dolor, las mentiras y las heridas del pasado. Este acto también simboliza la liberación de las cargas emocionales que las habían atormentado durante años, y la posibilidad de comenzar una nueva etapa, aunque sea en la memoria y en el silencio.

El final de la película deja abiertas muchas preguntas sobre la identidad, el amor y la pérdida, ya que ambas mujeres parecen aceptar que su vínculo es irrompible, aunque marcado por el sufrimiento. La historia termina con Chiara y Anabel en el agua, en un momento de paz aparente, mientras la banda sonora refuerza la atmósfera de introspección y aceptación. La escena final sugiere que, aunque los secretos han sido revelados y las heridas abiertas, la vida continúa, y la reconciliación, aunque difícil, es posible en el corazón de quienes enfrentan sus propios fantasmas.

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