Repulsión de Roman Polanski: Terror psicológico y locura en 1965

Resumen con spoilers de: Repulsión (1965) de Roman Polanski (Repulsion)

Duración:105 min.
Dirección:Roman Polanski
Guion:Gerard Brach, Roman Polanski
Fotografía:Gilbert Taylor
Música:Chico Hamilton
Reparto:Catherine Deneuve (Carol Ledoux), Yvonne Furneaux (Helen Ledoux), Ian Hendry (Michael), John Fraser (Colin), Patrick Wymark (Propietario), Valerie Taylor (Madame Denise), James Villiers (John), Helen Fraser (Bridget), Hugh Futcher (Reggie).

Repulsión, dirigida por Roman Polanski en 1965, es una película que sumerge al espectador en la mente de una joven llamada Carol Ledoux, quien atraviesa un proceso de deterioro psicológico progresivo. La historia comienza en Londres, donde Carol, una joven belga, trabaja en un salón de belleza y vive con su hermana Helen, en un ambiente que pronto se revela opresivo y lleno de simbolismos inquietantes. La película establece desde el inicio un tono de tensión y ansiedad, mostrando cómo la mente de Carol empieza a fragmentarse bajo la presión de sus miedos internos y la soledad.

A medida que avanza la trama, la casa en la que habitan se convierte en un escenario de pesadilla, donde las paredes parecen resquebrajarse y las percepciones de la realidad se distorsionan. La película utiliza un estilo visual que refleja la locura de Carol, con escenas en las que la realidad se mezcla con sueños y alucinaciones, creando una atmósfera opresiva que atrapa al espectador en su descenso hacia la psicosis. La historia se desarrolla en un ambiente de creciente tensión, donde la percepción de la realidad se vuelve cada vez más difusa y peligrosa.

La progresión del deterioro y las alucinaciones

Desde los primeros momentos, Carol muestra signos de ansiedad y aislamiento, evitando cualquier contacto con el mundo exterior y mostrando una marcada represión sexual. La tensión aumenta cuando empieza a experimentar alucinaciones que reflejan sus miedos más profundos, como la aparición de una grieta en la pared que parece crecer y abrirse, simbolizando su mente fracturada. Mientras tanto, en su entorno, la casa se vuelve un espacio lleno de símbolos inquietantes, donde las paredes parecen moverse y las sombras cobran vida, intensificando su sensación de paranoia.

El Experimento: Poder, Violencia y Caos en la Cárcel SimuladaEl Experimento: Poder, Violencia y Caos en la Cárcel Simulada

A lo largo de la película, las visiones de Carol se vuelven más frecuentes y violentas, incluyendo sueños en los que un hombre desconocido la viola en sus pensamientos, lo que alimenta su miedo y su represión. En una escena clave, ella ve manos que emergen del suelo, como si la casa misma intentara atraparla, y en otra, la presencia de Colin, un joven que intenta acercarse a ella, es recibido con rechazo y hostilidad. La tensión crece cuando Carol comienza a comportarse de manera errática, aislándose aún más y mostrando signos de violencia autoinfligida, en un intento de escapar de su propia mente.

Mientras tanto, la relación con su hermana Helen se vuelve tensa, ya que esta no comprende la gravedad del estado mental de Carol y, en algunos momentos, parece traicionarla al no ofrecerle ayuda efectiva. La casa se convierte en un símbolo de su aislamiento, con objetos que parecen descomponerse y manos que parecen surgir de las paredes, reforzando la sensación de que su psique está en un estado de desintegración total. La película muestra cómo la percepción de la realidad de Carol se distorsiona cada vez más, llevándola a un estado de paranoia absoluta, donde la línea entre lo real y lo imaginado desaparece.

La traición y la pérdida de control

En un momento crucial, Carol se enfrenta a la traición de su propia mente, que la lleva a cometer un acto violento. La tensión alcanza su punto máximo cuando, en un estado de trance, asesina a Colin, el joven que había intentado ayudarla y que, en un intento de acercamiento, le ofrece consuelo. La escena del asesinato es brutal y caótica, con la casa transformándose en un escenario de caos y muerte, donde la protagonista parece estar en un estado de trance absoluto, incapaz de distinguir entre la realidad y sus alucinaciones. La muerte de Colin marca un punto de no retorno en su descenso a la locura, dejando claro que su psique se ha fragmentado por completo.

Después de ese acto, la casa se vuelve un escenario aún más oscuro y desolado, con objetos en descomposición y manos que parecen surgir de las paredes, simbolizando la pérdida total de su identidad. Carol, en un estado de descontrol, se sumerge en una especie de trance, donde sus pensamientos y percepciones se vuelven cada vez más distorsionados. La película muestra cómo su mente se ha convertido en un espacio de caos y destrucción, reflejando su incapacidad para escapar de su propia locura y de los fantasmas que la atormentan. La tensión se mantiene hasta que la protagonista se sumerge en un estado de total desintegración, rodeada de objetos en descomposición y manos que parecen emerger de las paredes.

La caída en la locura absoluta

En los momentos finales, Carol aparece completamente desquiciada, rodeada de objetos en descomposición y manos que parecen surgir de las paredes, en una escena que simboliza su total pérdida de control. La casa, que en un principio parecía un espacio opresivo pero familiar, se ha convertido en un escenario de pesadilla donde la realidad y la fantasía se mezclan sin distinción. La protagonista, en un estado de trance, se encuentra rodeada de objetos rotos y de manos que parecen querer atraparla, reflejando su caída en la locura absoluta y la pérdida de su identidad.

La película termina con Carol en un estado de total desintegración, en el que su percepción de la realidad ha sido completamente destruida. La escena final muestra a Carol en un espacio vacío y desolado, rodeada de objetos en descomposición y manos que emergen de las paredes, en una imagen que simboliza su total pérdida de la razón. La atmósfera opresiva y los simbolismos visuales refuerzan la idea de que ha quedado atrapada en su propia mente, incapaz de escapar de su locura y de los fantasmas que la atormentan desde el principio. La historia concluye con una sensación de vacío y desesperanza, dejando al espectador con la impresión de que Carol ha sido consumida por su propia psicosis, en un proceso irreversible de autodestrucción.

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