Resumen con spoilers de: Mandarinas (2013) de Zaza Urushadze (Mandariinid)
| Duración: | 83 min. |
| Dirección: | Zaza Urushadze |
| Guion: | Zaza Urushadze |
| Fotografía: | Rein Kotov |
| Música: | Niaz Diasamidze |
| Reparto: | Lembit Ulfsak (Ivo), Giorgi Nakashidze (Ahmed), Elmo Nüganen (Margus), Misha Meskhi (Nika), Raivo Trass (Juhan), Zura Begalishvili (Aslan). |
Mandarinas, dirigida por Zaza Urushadze en 2013, es una película que narra la historia de un pequeño pueblo en el Cáucaso, donde la comunidad estonia, con una presencia de más de un siglo en la región, se ve abruptamente afectada por el conflicto entre Georgia y Abjasia en 1992. El escenario se vuelve un reflejo de la devastación y la división, ya que los estonios, ante la violencia, se ven obligados a abandonar sus hogares, dejando atrás sus tierras y sus recuerdos, mientras la guerra se intensifica en las calles y en los corazones de los personajes. La película se centra en la figura de Ivo, un carpintero que decide quedarse en su pueblo, y en cómo su vida se entrelaza con la de otros personajes en medio del caos.
A lo largo de la historia, se muestran los enfrentamientos militares, los muertos en combate y los heridos que son atendidos por un médico local, en un escenario donde la tensión entre diferentes etnias y nacionalidades se vuelve palpable. La recolección de mandarinas se convierte en un símbolo de esperanza y resistencia, mientras los personajes lidian con dilemas morales, traiciones y lealtades, en un intento por mantener su humanidad en medio de la destrucción. La película culmina en un acto de despedida que deja un mensaje de esperanza, a pesar de la violencia y la pérdida que han marcado sus vidas.
La llegada de los mercenarios y la tensión inicial
Desde el comienzo, la historia presenta a Ivo, un hombre que vive en un taller de carpintería, quien decide permanecer en su pueblo a pesar del avance de la guerra. La presencia de los mercenarios chechenos, Ahmed y Nika, introduce un elemento de peligro y tensión, ya que llegan en busca de comida y protección, mostrando interés en la familia de Ivo y en su nieta. Mientras tanto, los enfrentamientos militares se intensifican en las calles, con bombardeos y tiroteos que dejan a la comunidad en un estado de incertidumbre constante, reflejando la fragilidad de la paz en la región.
Banderas de nuestros padres: La historia de Iwo Jima y el simbolismo patrióticoEn ese contexto, los personajes principales enfrentan dilemas morales: algunos desean ayudar a los heridos, otros buscan proteger sus propios intereses, y todos deben decidir si arriesgarse o mantenerse al margen. La tensión aumenta cuando los soldados abjasios y rusos discuten sobre la tierra, las mandarinas y la herida abierta de la guerra, revelando las diferentes perspectivas y conflictos internos que enfrentan. La llegada de los mercenarios, con sus demandas y amenazas, pone en jaque la seguridad del pueblo y la integridad de sus habitantes.
La muerte de Nika y la traición de Ahmed
A medida que avanza la historia, la situación se vuelve más peligrosa y tensa. En un momento, Nika, uno de los mercenarios, muere en un enfrentamiento con las fuerzas abjasias, dejando a Ahmed, su compañero, en un estado de vulnerabilidad y desesperación. La muerte de Nika genera un impacto profundo en Ahmed, quien comienza a cuestionar sus acciones y su lealtad, mientras la guerra continúa cobrando vidas en ambos bandos. La pérdida de Nika también simboliza la fragilidad de la paz y la esperanza en medio del conflicto, dejando a Ahmed con una sensación de culpa y responsabilidad.
Por otro lado, la traición se revela cuando Ahmed, en un acto de desesperación, decide esconder a un herido abjasio en su casa, arriesgándose a ser descubierto y castigado. Este acto de traición refleja la complejidad moral de los personajes, que deben elegir entre la supervivencia y la lealtad a su pueblo o a su propia humanidad. La tensión crece cuando los soldados rusos y abjasios sospechan de las acciones de Ahmed, lo que genera un clima de desconfianza y peligro constante en el pueblo. La historia muestra cómo la guerra puede transformar las relaciones y las decisiones de las personas, llevándolas a límites insospechados.
La recuperación de las mandarinas y la esperanza
Mientras tanto, en medio del caos, la recolección de mandarinas sigue siendo un símbolo de esperanza y resistencia. Ivo, junto con Margus, un amigo que también decide quedarse, continúa cuidando de su huerto y de las mandarinas, que representan la continuidad de la vida y la posibilidad de un futuro mejor. La recolección se convierte en un acto de resistencia frente a la destrucción, un recordatorio de que, incluso en tiempos de guerra, la naturaleza y la esperanza pueden florecer si se cuidan con paciencia y determinación.
En un momento crucial, Ahmed ayuda a salvar a un herido, un acto que simboliza la solidaridad y la humanidad que aún persiste en medio del conflicto. Sin embargo, la tensión aumenta cuando los soldados abjasios y rusos exigen que entreguen a los heridos y que colaboren con sus intereses militares. La comunidad se enfrenta a decisiones difíciles, y la lealtad se pone a prueba cuando algunos personajes traicionan sus principios para protegerse a sí mismos o a sus seres queridos. La esperanza se mantiene viva en pequeños gestos, como la recolección de mandarinas y las promesas de mantener la palabra, en un escenario donde la dignidad humana se revela como un acto de resistencia.
La despedida de Ahmed y el mensaje de paz
Hacia el final, la situación alcanza un punto crítico cuando Ahmed, tras haber ayudado a salvar a varios amigos y a un herido, decide abandonar el pueblo con su familia. La despedida es emotiva, ya que Ahmed deja atrás a sus amigos y a la comunidad, llevando consigo la memoria de los que perdieron la vida en la guerra. La despedida simboliza la esperanza de un futuro donde la paz pueda volver, y la importancia de mantener viva la memoria de los que sufrieron y murieron en el conflicto.
Antes de partir, Ahmed ayuda a enterrar a los muertos, incluyendo a Nika y otros que no lograron sobrevivir, en un acto de respeto y reconocimiento a su sacrificio. La película cierra con una escena en la que Ahmed y su familia se alejan del pueblo, dejando atrás las mandarinas y las heridas abiertas de la guerra, pero con la promesa de que la esperanza y la humanidad pueden prevalecer. La historia termina transmitiendo un mensaje de que, incluso en medio de la destrucción, la solidaridad y la memoria son las semillas que pueden germinar en un futuro de paz y reconciliación.











