¡Qué verde era mi valle! de John Ford: nostalgia y lucha en el valle

Resumen con spoilers de: ¡Qué verde era mi valle! (1941) de John Ford (How Green Was My Valley)

Duración:118 min.
Dirección:John Ford
Guion:Philip Dunne (Novela: Richard Llewellyn)
Fotografía:Arthur C. Miller
Música:Alfred Newman
Reparto:Walter Pidgeon (Mr. Gruffydd), Maureen O’Hara (Angharad Morgan), Donald Crisp (Gwilym Morgan), Roddy McDowall (Huw Morgan), Sara Allgood (Beth Morgan), Anna Lee (Bronwyn), Patric Knowles (Ivor Morgan), John Loder (Ianto Morgan), Barry Fitzgerald (Cyfartha), Rhys Williams (Dai Bando), Morton Lowry (Mr. Jonas), Arthur Shields (Mr. Parry), Frederick Worlock (Dr. Richards), Richard Fraser (Davy Morgan), Evan S. Evans (Gwilym Morgan Jr.), James Monks (Owen Morgan).

¡Qué verde era mi valle! de John Ford es una película que remueve emociones profundas al retratar la vida en un valle minero de Gales a través de la mirada de Huw Morgan, quien narra sus recuerdos con nostalgia y tristeza. La historia abarca varias décadas, comenzando en su infancia y extendiéndose hasta su madurez, mostrando cómo la comunidad y sus habitantes enfrentan las dificultades de un modo de vida marcado por la minería, la injusticia y el sacrificio personal. La belleza natural del valle contrasta con las duras condiciones laborales y sociales que enfrentan los personajes, creando un escenario donde la tradición y el cambio chocan constantemente.

Desde el inicio, la película presenta a Huw como un hombre mayor que rememora su pasado, en un tono melancólico que invita a reflexionar sobre la pérdida y la memoria. La historia se desarrolla en un contexto de crecimiento económico y social, pero también de conflictos laborales y políticos que amenazan con transformar radicalmente su entorno. La figura del padre Gwilym Morgan, un minero respetado, y su familia, en particular su madre Beth, representan los valores tradicionales que se ven amenazados por las tensiones sociales y las decisiones que marcarán el destino de todos en el valle.

La infancia en el valle y la llegada de las dificultades

Huw crece en un entorno donde la minería es la base de la comunidad, y desde pequeño aprende a valorar el trabajo en las minas, que le proporciona un sentido de orgullo y pertenencia. La relación con su padre, Gwilym, es cercana y llena de respeto, y la familia vive en un ambiente de unión y tradición, donde la fe y la trabajo duro son los pilares fundamentales. Sin embargo, a medida que Huw crece, comienzan a surgir los primeros indicios de conflicto cuando las condiciones laborales empeoran y las reducciones salariales afectan a todos los mineros, incluyendo a su familia.

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Mientras tanto, la llegada de la prometida de Huw, Bronwyn, introduce un elemento de esperanza y amor en su vida, pero también se enfrentan a obstáculos económicos y sociales. La comunidad, aunque unida, empieza a sentir la presión de los cambios económicos y políticos, y la huelga de 22 semanas se convierte en un símbolo de resistencia. La huelga, que involucra a toda la comunidad, muestra la solidaridad de los mineros y su lucha por mejores condiciones, pero también genera tensiones con los propietarios de las minas, que buscan reducir costos y mantener sus beneficios a costa de los trabajadores.

La traición y el aumento de las tensiones sociales

Durante la huelga, las divisiones en la comunidad se hacen evidentes. Algunos mineros, influenciados por intereses económicos, comienzan a traicionar la causa sindical, aceptando las propuestas de los empleadores y poniendo en duda la lucha colectiva. La tensión crece cuando un grupo de mineros, liderados por un personaje llamado Dai Britton, traiciona a sus compañeros y acepta un acuerdo que reduce aún más los salarios y limita los derechos laborales. Esta traición genera un profundo resentimiento entre los trabajadores, que sienten que su lucha ha sido traicionada por sus propios hermanos.

Por otro lado, la situación en el valle se vuelve aún más difícil cuando un derrumbamiento en la mina causa la muerte del padre de Huw, Gwilym Morgan. La tragedia golpea duramente a la familia, y la comunidad entera siente la pérdida como propia, reforzando los lazos de solidaridad y el compromiso de seguir luchando. La muerte del padre también simboliza el costo humano de la lucha minera y la fragilidad de la vida en un entorno tan peligroso, donde la vida de los mineros está en constante riesgo.

La lucha por la justicia y la pérdida de la inocencia

Tras la tragedia, la comunidad intenta recuperarse, pero las condiciones en las minas siguen siendo precarias y la amenaza de cierre se cierne sobre el valle. La reducción de la producción y la disminución de la demanda de carbón provocan que muchas minas cierren, obligando a los mineros a buscar trabajo en otros lugares o emigrar a América en busca de un futuro mejor. La emigración se convierte en una opción para muchos, incluyendo a algunos hermanos de Huw, quienes dejan el valle en busca de nuevas oportunidades, dejando atrás sus raíces y su historia.

Mientras tanto, Huw, ya adulto, se enfrenta a los conflictos internos de su comunidad y a la pérdida de sus seres queridos, en especial la muerte de su hermano, quien muere en un accidente en la mina. La historia también revela cómo algunos personajes, como el alcalde y otros líderes locales, traicionan los ideales de justicia y prefieren mantener el statu quo para proteger sus propios intereses económicos, generando un sentimiento de desilusión en la comunidad. La película muestra cómo la lucha social y la traición afectan profundamente a todos, incluso a aquellos que inicialmente estaban comprometidos con la causa.

La llegada del cambio y la despedida del pasado

Con el paso del tiempo, el valle se transforma, y la minería, que fue el corazón de la comunidad, empieza a declinar. La reducción de las minas y la emigración masiva dejan un vacío en la vida de los habitantes, quienes deben adaptarse a un nuevo modo de vida. Huw, ya en su vejez, observa cómo el paisaje y las tradiciones cambian irremediablemente, y en sus recuerdos se mezclan la alegría de la infancia y la tristeza por las pérdidas sufridas. La historia de su familia y del valle en general se convierte en un símbolo de resistencia y orgullo, a pesar de las adversidades.

En los últimos momentos, Huw visita la tumba de su padre, recordando con cariño y tristeza los días en que el valle era un lugar vibrante y lleno de esperanza. La película termina con una escena en la que Huw, ya anciano, mira el valle desde la cima, reconociendo que, aunque el tiempo y las dificultades han cambiado su entorno, la memoria de su pasado y el amor por su tierra permanecen intactos. La historia concluye con una sensación de pérdida pero también de respeto por la historia y las raíces que sostuvieron a toda una comunidad durante generaciones, dejando en el espectador una profunda sensación de nostalgia por un pasado que nunca se olvida.

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