Resumen con spoilers de: The Queen (La reina) (2005) de Stephen Frears (The Queen)
| Duración: | 97 min. |
| Dirección: | Stephen Frears |
| Guion: | Peter Morgan |
| Fotografía: | Affonso Beato |
| Música: | Alexandre Desplat |
| Reparto: | Helen Mirren (Isabel II), Michael Sheen (Tony Blair), James Cromwell (Príncipe Felipe), Helen McCrory (Cherie Blair), Alex Jennings (Charles, Príncipe de Gales), Sylvia Syms (Elizabeth, Reina Madre), Roger Allam (sir Robin Janvrin), Tim McMullan (Stephen Lamport), Mark Bazeley (Alastair Campbell), Douglas Reith (Lord Airlie). |
La película The Queen (2006) se adentra en los momentos críticos que siguieron a la trágica muerte de la princesa Diana en 1997, un evento que conmocionó a toda Inglaterra y puso en jaque la imagen de la monarquía británica. La historia se centra en cómo la familia real, especialmente la reina Isabel II, enfrentó la pérdida y la creciente presión social para mostrar empatía y cercanía con el pueblo, en un momento en que la opinión pública mostraba un profundo cariño por Diana y cuestionaba la desconexión de la institución con los sentimientos populares. La película retrata con detalle las decisiones y conflictos internos que marcaron esa etapa de crisis institucional y emocional.
Desde el inicio, se observa la tensión entre la tradición y la modernidad, mientras la reina y su consejo lidian con la necesidad de adaptarse a los cambios sociales. La figura del primer ministro Tony Blair, interpretado por Michael Sheen, aparece como un aconsejador clave que intenta influir en la monarca para que adopte una postura más comprensiva y humana. La película muestra cómo, en medio de la tristeza, la monarquía se ve obligada a reconsiderar su imagen y a enfrentarse a su propia resistencia a romper con los protocolos tradicionales, en un proceso que marcará un antes y un después en su historia.
La muerte de Diana y el inicio del conflicto
Todo comienza con la trágica muerte de Diana en un accidente de coche en París, un suceso que genera una reacción inmediata de shock y dolor en la nación. La prensa y la población acampan en las calles, dejando claro que Diana era mucho más que una figura real; era un símbolo de cercanía y humanidad. La familia real, sin embargo, reacciona con reticencia, optando por mantener una actitud distante y reservada, lo que provoca una creciente frustración en el público que busca consuelo y reconocimiento. La reina, en particular, se muestra resistente a cambiar su postura, creyendo que la dignidad y la tradición deben prevalecer en ese momento de duelo.
Una palabra tuya: historia de amistad y superaciónMientras tanto, Tony Blair intenta mediar entre la familia real y la opinión pública, aconsejando a la reina que muestre una mayor empatía. La tensión aumenta cuando la prensa comienza a cuestionar la falta de una declaración oficial de condolencias por parte de la monarquía, lo que alimenta la percepción de que la institución está desconectada de los sentimientos del pueblo. La reina, en su orgullo y apego a las tradiciones, decide inicialmente no hacer cambios significativos en su comportamiento, manteniendo la bandera en Buckingham Palace a media asta y evitando visitas públicas. Sin embargo, la presión social crece, y la figura de Diana se convierte en un símbolo de la necesidad de renovación para la monarquía.
La influencia de Tony Blair y los primeros cambios
A medida que pasa el tiempo, Tony Blair continúa presionando para que la reina adopte una postura más cercana y comprensiva, argumentando que la opinión pública exige un acto de empatía y reconocimiento. La tensión entre la tradición y la modernidad se intensifica cuando Blair sugiere que la reina debería hacer una declaración pública y mostrar su dolor, algo que en un principio la monarca rechaza por considerarlo una ruptura con las reglas. Sin embargo, la situación se vuelve insostenible cuando la prensa y la gente insisten en que la monarquía debe adaptarse a los tiempos, y la reina empieza a entender que su imagen necesita un cambio para mantener su relevancia.
Entonces, la reina comienza a tomar decisiones que rompen con sus protocolos habituales. Visita Balmoral para leer los mensajes de condolencia en público, rompiendo con la tradición de no hacer declaraciones emocionales. Además, permite que la bandera ondee a media asta en Buckingham y, en un acto simbólico, sale a hablar con los ciervos en los jardines del palacio, mostrando una sensibilidad que antes había sido negada. Estos gestos representan su proceso de empatía y aceptación, en un intento de reconectar con la nación y demostrar que, a pesar de su posición, también siente dolor y pérdida.
La transformación de la reina y la aceptación pública
Con el paso de los días, la reina empieza a comprender la importancia de mostrar humanidad y cercanía, en un esfuerzo por responder a las expectativas del pueblo. La película muestra cómo, en una escena emotiva, la reina lee un discurso en el que expresa su tristeza por la pérdida de Diana y su respeto por su memoria, en un acto que simboliza su aceptación del dolor colectivo. La figura de la reina, que inicialmente parecía imperturbable y distante, comienza a mostrar signos de vulnerabilidad y empatía, estableciendo un vínculo más profundo con la nación. La película destaca que estos gestos ayudan a la monarquía a recuperar cierta credibilidad y a adaptarse a los cambios sociales.
El momento culminante llega cuando la reina, en un acto de auténtica humanidad, ayuda a un ciervo a escapar de una trampa, simbolizando su deseo de liberar sentimientos reprimidos y de mostrar una faceta más sensible. Este acto, junto con su discurso público, marca un punto de inflexión en su relación con el pueblo, que empieza a verla con más respeto y comprensión. La película termina con la reina consolidando su nueva imagen, aceptando que la tradición debe coexistir con la empatía, en un contexto donde la monarquía necesita renovarse para seguir siendo relevante en una sociedad en constante cambio.











