Miamor perdido: Comedia romántica de Emilio Martínez-Lázaro

Resumen con spoilers de: Miamor perdido (2018) de Emilio Martínez-Lázaro

Duración:103 min.
Dirección:Emilio Martínez-Lázaro
Guion:Miguel Esteban, Clara Martínez-Lázaro
Fotografía:Juan Molina
Música:Roque Baños
Reparto:Dani Rovira (Mario Laguna), Michelle Jenner (Olivia Maceda), Vito Sanz (Ernesto), María Hinojosa (Eva), Antonio Resines (Funcionario), Will Shepard (Matt Salerno), Pablo Carbonell (Danny), Daniel Pérez Prada (Augusto), Maite Sandoval (Madre de Olivia), Antonio Dechent (Padre de Olivia), Javivi (Veterinario).

Miamor perdido es una comedia española dirigida por Emilio Martínez-Lázaro que combina humor, romance y situaciones cotidianas en una historia llena de enredos y momentos emotivos. La película narra la relación entre Mario, un monologuista de stand-up con un carácter algo inseguro, y Olivia, una actriz y escritora apasionada por las vanguardias teatrales, quienes se cruzan en un encuentro fortuito que cambiará sus vidas. Desde el principio, la película presenta un tono ligero y divertido, centrado en las diferencias entre ambos personajes y en cómo estas se van resolviendo a través de situaciones cómicas y malentendidos.

A lo largo de la trama, los protagonistas enfrentan diversos obstáculos que ponen a prueba su amor, incluyendo conflictos familiares, inseguridades personales y la presencia de un gato llamado Miamor que simboliza su vínculo. La historia se desarrolla en las ciudades de Madrid y Valencia, mostrando cómo sus vidas se entrelazan en medio de obras de teatro, monólogos y proyectos artísticos, mientras lidian con sus propios miedos y aspiraciones. La película culmina en un momento de crisis que pondrá a prueba su relación, pero que finalmente les permitirá consolidar su amor en un escenario lleno de risas y lágrimas.

El inicio de la relación y los primeros obstáculos

Desde el primer encuentro, Mario y Olivia muestran una química especial, aunque sus personalidades tan distintas generan tensiones. Mario, con su humor y carácter inseguro, intenta conquistar a Olivia, quien por su parte, se muestra interesada pero también distante, debido a su interés en las vanguardias y su vida artística. Sin embargo, un malentendido en una fiesta en Madrid hace que Olivia piense que Mario no es sincero, lo que genera una pequeña crisis en sus primeros días juntos. A pesar de eso, ambos sienten una atracción que los impulsa a seguir conociéndose, y deciden comenzar una relación.

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Mientras tanto, el gato Miamor aparece en escena como un símbolo de su vínculo, y ambos acuerdan adoptarlo para compartir su vida. La convivencia no será sencilla, ya que las inseguridades de Mario y las aspiraciones artísticas de Olivia generan roces constantes. En medio de estas dificultades, participan en diferentes eventos culturales, donde Olivia actúa en obras y Mario realiza monólogos, lo que les permite acercarse y entenderse mejor. Sin embargo, la tensión aumenta cuando Olivia recibe una oferta para participar en un proyecto teatral en Valencia, lo que la obliga a alejarse temporalmente de Madrid y de Mario.

La separación y las confusiones que amenazan su amor

La distancia provoca que la relación se enfrente a nuevas dificultades, y en ese período, surgen los primeros malentendidos. Mario, sintiéndose solo y con inseguridades, empieza a dudar de si Olivia realmente lo quiere, mientras que ella, en Valencia, se dedica a su trabajo y a su crecimiento profesional, sin saber exactamente qué siente Mario. En medio de esa incertidumbre, el gato Miamor desaparece misteriosamente, lo que genera una crisis emocional en ambos. Olivia piensa que el gato ha muerto, y en su desesperación, decide regresar a Madrid para buscarlo, creyendo que eso puede salvar su relación.

Por otro lado, Mario, preocupado por la desaparición del gato, también busca en la ciudad, pero sin éxito. La confusión aumenta cuando Olivia descubre que en realidad Miamor no ha muerto, sino que ha sido secuestrado por un vecino celoso que quería deshacerse del gato. La tensión crece, y ambos se enfrentan a la posibilidad de que su relación termine por culpa de las inseguridades y los malentendidos. Sin embargo, en ese proceso, también se dan cuenta de cuánto se quieren y cuánto valoran su vínculo, lo que los impulsa a buscar una solución conjunta.

La traición y la crisis definitiva

Justo cuando parecía que todo podía resolverse, aparece un nuevo conflicto que pone en jaque la relación. Olivia descubre que Mario, en un momento de desesperación, le ocultó que había tenido un affair con una compañera de teatro en Madrid, lo que le hace sentir traicionada y herida. La revelación genera una fuerte discusión entre ambos, y Olivia decide alejarse definitivamente, creyendo que Mario no es sincero y que su relación no puede superar esa traición. La tensión alcanza su punto máximo cuando Olivia, en un acto de desesperación, decide abandonar la ciudad y regresar a su vida en Valencia, dejando a Mario solo y confundido.

Mientras tanto, el gato Miamor vuelve a aparecer en escena, pero en circunstancias dramáticas: en un malentendido, Olivia piensa que Mario ha decidido deshacerse del gato, lo que agrava aún más la crisis. La situación se vuelve insostenible, y ambos personajes consideran terminar con su historia. Sin embargo, en medio de esa tormenta emocional, Mario decide hacer un esfuerzo para recuperar a Olivia y demostrarle cuánto la ama. Organiza una obra de teatro en la que confiesa sus sentimientos y pide perdón por sus errores, incluyendo la traición y la inseguridad que le había causado tanto dolor.

La reconciliación y el amor que triunfa

La escena culminante sucede en un teatro en Madrid, donde Mario, en su monólogo, confiesa todo lo que ha sentido y admite sus errores, incluyendo la traición y su inseguridad. Olivia, conmovida por la sinceridad y el esfuerzo de Mario, decide darle una segunda oportunidad, y en ese momento, aparece el gato Miamor, que había sido rescatado por un amigo en común y que vuelve a unirlos en un acto simbólico. La pareja se reconcilia en medio de risas, lágrimas y un ambiente de celebración, entendiendo que el amor requiere sinceridad y compromiso. La película termina con una boda sencilla en la que ambos se prometen amor y apoyo mutuo, aceptando sus diferencias y los obstáculos que enfrentaron.

En ese escenario, la historia muestra que, a pesar de las confusiones, las traiciones y las inseguridades, el amor puede superar cualquier crisis si hay honestidad y voluntad de perdonar. La presencia del gato Miamor en la ceremonia simboliza la unión y la complicidad que han construido, y la película cierra con una escena en la que ambos personajes, felices y en paz, reflexionan sobre lo que han aprendido y lo que aún les queda por vivir juntos. La historia concluye con una nota de esperanza, risas y la certeza de que el amor verdadero puede florecer incluso en medio de las dificultades más inesperadas.

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