Presunto Inocente : Intriga y justicia en un thriller judicial

Resumen con spoilers de: Presunto inocente (1990) de Alan J. Pakula (Presumed Innocent)

Duración:127 min.
Dirección:Alan J. Pakula
Guion:Frank Pierson, Alan J. Pakula (N.: Scott Turow)
Fotografía:Gordon Willis
Música:John Williams
Reparto:Harrison Ford (Rusty Sabich), Brian Dennehy (Raymond Horgan), Raúl Juliá (Sandy Stern), Bonnie Bedelia (Barbara Sabich), Paul Winfield (Juez Larren Lyttle), Greta Scacchi (Carolyn Polhemus), John Spencer (Dan Lipranzer), Joe Grifasi (Tommy Molto), Tom Mardirosian (Nico Della Guardia), Anna Maria Horsford (Eugenia), Sab Shimono (Dr. Kumagai), Bradley Whitford (Jamie Kemp), Christine Estabrook (Lydia MacDougall).

La película Presunto Inocente de 1990, dirigida por Alan J. Pakula, es un intenso thriller que combina elementos de suspense con un análisis profundo de la justicia y la moralidad. Basada en la novela de Scott Turow, la historia sigue a Rusty Sabich, un fiscal de distrito que se ve envuelto en un caso de asesinato que pone en duda su propia inocencia y lo arrastra a un laberinto de secretos, traiciones y manipulación de pruebas. La trama se desarrolla en un ambiente de tensión constante, donde la verdad parece estar siempre oculta tras una fachada de apariencias y engaños.

Desde el inicio, la película presenta un escenario en el que Rusty, un hombre respetable y dedicado a su trabajo, se enfrenta a una acusación que parece ser un golpe de suerte para sus enemigos políticos y personales. La muerte de Carolyn Polhemus, una colega y amante de Rusty, desencadena una serie de eventos que revelan que nada en su vida es lo que parece, y que la justicia puede ser tan corrupta como la propia corrupción que intenta combatir. La historia se convierte en un juego de pistas y engaños que mantendrá al espectador en vilo hasta el último momento.

El inicio del misterio y las primeras sospechas

Todo comienza cuando Carolyn Polhemus, una abogada ambiciosa y con un pasado lleno de relaciones complicadas, aparece muerta en su apartamento, y Rusty Sabich, su amante y colega, se convierte en el principal sospechoso. La policía encuentra huellas en un vaso y llamadas telefónicas que parecen incriminarlo, lo que lleva a que Rusty sea arrestado y sometido a un interrogatorio exhaustivo. La evidencia inicial parece contundente, y la prensa comienza a especular sobre su posible culpabilidad, alimentando la tensión en su entorno personal y profesional.

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Mientras tanto, Rusty se aferra a su inocencia y busca ayuda en su amigo y abogado, Tommy Molto, quien le aconseja que mantenga la calma y que confíe en la justicia. La investigación revela que Carolyn había tenido relaciones sexuales con varias personas antes de su muerte, incluyendo a un hombre llamado Ray, un exnovio con quien ella mantenía una relación complicada. Sin embargo, las pruebas en su contra parecen estar manipuladas, y Rusty empieza a sospechar que hay algo más oscuro detrás del asesinato, algo que va más allá de una simple relación amorosa rota.

La manipulación de pruebas y las dudas crecen

A medida que la investigación avanza, Rusty descubre que las huellas en el vaso no corresponden a sus propios registros, y que las llamadas telefónicas que lo incriminan fueron falsificadas o manipuladas por alguien con acceso a sus registros. Además, un detective llamado Lipranzer, amigo de Rusty, le revela que la evidencia en su contra podría haber sido plantada para incriminarlo y deshacerse de un posible rival político. La tensión aumenta cuando Rusty empieza a sospechar que su propia esposa, Barbara, podría estar involucrada en la trama, ya que ella muestra comportamientos cada vez más extraños y celosos.

Por otro lado, Rusty se enfrenta a la difícil realidad de que Carolyn, además de ser una mujer ambiciosa, había tenido relaciones sexuales con otros hombres, lo que complica la versión oficial del caso. La evidencia manipulada y las contradicciones en las declaraciones de los testigos hacen que la justicia parezca cada vez más corrupta y sesgada. La película entonces profundiza en la corrupción del sistema judicial y en cómo las apariencias pueden ser engañosas, poniendo en duda la inocencia de Rusty y la veracidad de la investigación.

La revelación de la verdad y las traiciones

Con el paso del tiempo, Rusty logra recopilar pruebas que apuntan a la verdadera autora del crimen: su propia esposa, Barbara. La evidencia muestra que ella, celosa y obsesionada, había asesinado a Carolyn en un ataque de ira, después de descubrir que su esposo tenía una relación con ella. Barbara, entonces, ideó un plan para incriminar a Rusty, manipulando las pruebas y creando una coartada falsa para ella misma. La clave de la revelación llega cuando Rusty descubre que Barbara había estado en el apartamento de Carolyn en el momento del asesinato, y que había manipulado las llamadas telefónicas para hacer parecer que Rusty era culpable.

A pesar de tener pruebas sólidas contra su esposa, Rusty decide no acusarla públicamente, ya que teme que ello destruya a su familia y a sus hijos. En un acto de sacrificio, opta por mantener el secreto y proteger a su familia, incluso si eso significa aceptar una injusticia. La película entonces revela que la verdadera traición fue cometida por alguien en quien Rusty confiaba, y que la justicia, en este caso, ha sido manipulada por intereses personales y políticos, dejando al espectador con una sensación de impotencia y reflexión sobre la naturaleza de la verdad.

La justicia y la aceptación del sacrificio

En los últimos momentos de la historia, Rusty enfrenta la realidad de que su vida nunca volverá a ser la misma, y que la justicia en su forma más pura ha sido corrompida por intereses ocultos. La policía y el sistema judicial, influenciados por presiones externas, han favorecido una versión de los hechos que beneficia a quienes tienen poder y dinero, en lugar de buscar la verdad real. Rusty, entonces, decide no luchar más contra esa corrupción y acepta su destino, viviendo con la carga de la mentira y el sacrificio personal que ha hecho para proteger a sus hijos y mantener la paz en su familia.

Mientras tanto, Barbara, quien ha logrado escapar de la justicia, queda en la sombra, con la conciencia de su crimen y la satisfacción de haber manipulado el sistema a su favor. La historia termina dejando en el aire la duda sobre si la justicia realmente se ha hecho, o si simplemente se ha encubierto una verdad mucho más oscura. La película cierra con Rusty aceptando su papel en esa trama, consciente de que en un sistema imperfecto, la inocencia puede ser solo una ilusión.

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